La Chimba

Un patrimonio por reconocer.

Evolución del Tejido Urbano

La planta fundacional de Santiago del Nuevo Extremo correspondía al trapecio localizado entre los brazos del río Mapocho, siendo su curso menor la Cañada -actual Alameda Libertador Bernardo O'Higgins-, y el cerro Huelén hacia el oriente. Vicuña Mackenna (1869: 26) señalaba sobre la localización elegida por Pedro de Valdivia entre el río Mapocho y la Cañada: "Sabido es que los españoles llaman cañadas a las hondonadas del terreno, como quebradas, cauces secos de rios, etc. Esto mismo se estila en Méjico i el Rio de la Plata, usándose la denominación jenérica de quebrada solo en el Perú y Chile".

El trazado escogido, un sistema cuadrangular de manzanas realizado por el alarife Pedro de Gamboa, adoptó las disposiciones reales de las leyes de Indias: dividió el terreno en manzanas cuadradas de 138 varas por lado (equivalente a 115 metros) y el ancho de las calles se dejó en 12 varas (aproximadamente 10 metros).

Cada manzana fue dividida en cuatro solares, sobre los que se construyeron ranchos de adobe, cubiertos de techos de caña y paja. En 1541 las viviendas eran de estructura de madera, revocada con barro; pocas superaban un piso de altura y eran vulnerables a los ataques indígenas: los incendios se sucedían con alarmante frecuencia (Sahady, 2009).

A partir de la documentación histórica, se puede revisar la representación de La Chimba de Santiago entre los siglos XVI y XIX. La reconstrucción de su territorioen la otra banda u otra orilla-significado en lengua quechua-, a partir de las representaciones planimétricas de la ciudad entre el periodo colonial y los inicios de la República de Chile.

Santiago en 1552

Una revisión del plano de Tomas Thayer Ojeda, fechado en 1552, permite suponer que la planta primitiva de la ciudad se extendía, con esta forma trapezoidal, en un territorio condicionado por los accidentes geográficos -cerro Santa Lucía y el río Mapocho- y a los cuales la traza de regularidad geométrica se tuvo que acomodar.

En términos de la organización espacial, se observa que en el periodo de fundación de la ciudad de Santiago, la instalación de diversas órdenes religiosas tendría una fuerte incidencia en el desarrollo del damero central y de su periferia, cuestión que Ovalle representa también en su planimetría de 1646.

En esta estructura, la Plaza Mayor era el elemento organizador en el centro de la trama y en torno a la cual se organizaron los principales edificios públicos y residencias de Santiago fundacional: la catedral (solar 7), el arzobispado, el cabildo y la residencia del gobernador (solar 1). Agréganse a ellos los solares destinados a los oficiales de más alto rango que venían con Pedro de Valdivia.

En este escenario, en las afueras del tejido central, el límite sur de la ciudad era la Cañada -con una vocación de borde antes que de eje de comunicación hacia el norte o el sur de la ciudad-, donde estaba situado el Hospital Nuestra Señora del Socorro y la Ermita del mismo nombre. Hacia el oriente, la trama era contenida por el cerro Santa Lucía, con su ermita en la cima. Según Vicuña Mackenna (1869: 120) "en los primeros años de la conquista, los piadosos fundadores de Santiago solo tuvieron para su culto i sus censos, sus disputas teolójicas i sus capellanias, la iglesia parroquial i las dos hermitas fundadas por el fervor de Valdivia i uno de sus capitanes". Por el contrario, hacia el norte del río Mapocho, donde estaba La Chimba, Thayer Ojeda, para el año 1552, no incluye ese territorio periférico, a pesar de que los cronistas ya daban cuenta de la existencia del Camino del Inca. Según León (1975a: 62): "era un viejo sendero de los indios nativos que los incas habían ensanchado y aderezado. Naturalmente, los caminos indígenas eran rudimentarios, simples senderos para traficar a pie y que con dificultades podían utilizar los caballos". Hacia el oriente de este camino se localizó La Chimba, y sólo se llegaba a sus campos al cruzar el río Mapocho (León, 1975a: 55). Al completar el plano de Thayer Ojeda para ese año, es posible incorporar el Camino del Inca y, al oriente de éste, a unos 70 metros de la ribera norte del río Mapocho, La Chimba.

La importancia del Camino del Inca como eje articulador del territorio que circundaba las chácaras del norte de la ciudad de Santiago quedó registrada en el testimonio Rosales (1887: 20-21): "según los documentos aludidos quedaban al oriente de este camino el cerrito de Huechuraba, que los españoles llamaron Monserrate y que hoy denominamos "Cerro Blanco", y también el lugar del Salto, Chicureo, Colina y otros. Este era el "Camino del Inca" o de Chile" así llamado indistintamente por los indios peruanos y los de estas comarcas, las cuales tomaron al último por su nombre geográfico". Rosales (1887: 58) señala que con motivo de un pleito "se levantó un plano de todas las posesiones de la Chimba, o lo que es lo mismo, de todo el llano norte del río desde el Arenal al San Cristóbal, obra curiosa y la primera según creo hecha respecto a esa localidad".

Santiago en 1600

En esta planimetría se observa una trama urbana que ha traspasado los umbrales del río Mapocho y la Cañada hacia los sectores de la periferia; hacia el poniente el desplazamiento de la ciudad llegaba hasta la Cañada de Diego García de Cáceres. Llamada así por los contemporáneos por estar frente a la chacra y por ser una cañada u hondonada natural que se formó con una anchura de media cuadra y se convirtió en un tortuoso callejón (León, 1975a: 60).

En términos generales, el manzanero central, entre la ribera sur del río Mapocho y la Cañada, mantiene su regularidad geométrica con manzanas cuadradas, las que sólo se vuelven irregulares cuando la trama se acerca al borde del río. Por el contrario, al norte en La Chimba, que según Martínez (2007) seguía siendo un miserable caserío de trazado irregular, Thayer Ojeda dibuja manzanas de un tamaño mayor que las del damero central. En algunos casos, al igual que en el centro fundacional, interrumpen la continuidad de las calles en dirección norte-sur. Las manzanas resultantes de esta trama -todas rectangulares- se localizaban entre el Camino del Inca y El Salto, principales ejes norte-sur del sector. Sin embargo, en esta organización espacial de la periferia norte del río Mapocho, que muestra una ciudad extendida más allá de las fronteras geográficas, no se deja registro de ningún elemento de infraestructura pública como los puentes.

En esta representación cartográfica que se ha reseñado la organización territorial de Santiago está condicionada por la influencia de las edificaciones religiosas, particularmente en el damero central. Pero en lo que atañe a la periferia de Santiago, en el exterior de la trama, coexisten sectores con agricultura suburbana como las chacras al poniente y sur de la ciudad, que probablemente se abastecían de agua con las acequias que circundaban el lugar.

Santiago en 1641

Otro de los planos del siglo XVII fue el realizado por Francisco Luis Besa, que surgió a raíz de un pleito por una propiedad situada en las afueras de la Cañadilla y que influía en el uso del espacio público del sector, especialmente las calles.

Según lo señalado por Rosales (1887) se levantó el primer plano de La Chimba, al otro lado del río Mapocho que fue entregado al tribunal de la Real Audiencia el 26 de agosto de 1641.

Fue el más antiguo en representar el Camino del Inca, en el centro del plano: lo atraviesa verticalmente; está descrito como "camino de chille" y desemboca, en su parte inferior -hacia el sur-, en la ribera del río de Santiago (actual río Mapocho).

Al norte del río existían cuatro molinos a orillas de una acequia que salía desde el cerro San Cristóbal, seguía hacia el poniente y llegaba al camino de la Cañadilla.

Hacia el sur del Mapocho se dibujan las manzanas del centro fundacional de la ciudad que se conectaban con el norte a través del Camino del Inca. Para el caso de La Chimba, su territorio se organizaba con chacras al poniente del "camino de chille" y los molinos que se abastecían de la acequia que nacía del cerro San Cristóbal y que eran los principales elementos de molienda de trigo para el periodo colonial.

Prospectiva y planta de la ciudad de Santiago (1646)

Alonso de Ovalle publicó en su libro "Histórica relación del Reyno de Chile" una nueva representación de la ciudad de Santiago, con una estricta regularidad geométrica particularmente cuando se traspasa el río Mapocho hacia el norte, que no correspondía a los hechos.

El contexto geográfico, adquiere notoriedad en la representación de Ovalle, con el río, el cerro Santa Lucía y La Cañada, como límites físicos para el crecimiento de la ciudad. Asimismo, en su forma de ver la ciudad con una estructura de manzanero regular y separado por calles rectas, queda constancia de la relevancia en la organización de las aguas, las cuales se desprendían del curso principal, que era el río Mapocho -de considerable ancho- y se desviaban por el cerro Santa Lucía hasta llegar a La Cañada, que el autor dibuja arbolada en torno a la acequia.

Por otra parte, Ovalle caracteriza a la ciudad de Santiago con una subdivisión de tres sectores: al norte del Mapocho (La Chimba); entre el río y La Cañada y, finalmente, el sector sur. Todos tensionados por el ordenamiento y configuración de la trama en torno de sus calles y accidentes geográficos. Y, sobre todo, por la influencia y distribución de edificios religiosos, identificados en planta con una cruz en el espacio urbano central, lo que daban claros indicios de una ciudad monástica. La mayor parte de ellos se localizaba en el cuadrante central del damero, en torno a la Plaza Mayor. Tal fueron los casos de la Catedral, el convento de Santo Domingo, las Monjas Agustinas y la iglesia de los Agustinos. Hacia la periferia Ovalle -en el eje norte-sur- también muestra manzanas con edificaciones religiosas: al sur de La Cañada, el convento de San Francisco y al norte, en La Chimba, localiza tres instituciones en las primeras líneas de manzanas, pero que no coinciden con la realidad. Cabe considerar que en La Chimba la iglesia ejerció un rol importante en el orden social del sector.

La manifiesta influencia de la iglesia en la Colonia también se reflejaba territorialmente, ya que órdenes religiosas como Santo Domingo y La Merced, en el damero central, ocupaban más de una manzana, interrumpiendo su trama y dejando sin continuidad las calles. De esta manera, la arquitectura religiosa configura el tejido de todo el manzanero colonial interpretado por Ovalle en 1646, haciendo evidente su ocupación en el territorio y el rol que ejercía en el desarrollo de ciertos lugares de la ciudad. Esta visión monacal de Ovalle sobre la ciudad de Santiago también se reflejó en la Prospectiva que incorpora en la planimetría, en la que es posible observar la cúpula de la Compañía, la Iglesia Mayor, la torre de San Francisco y otros edificios.

Es preciso consignar que el 13 de marzo de 1647 se registró un terremoto que influyó en la evolución de la ciudad y que mostraría un estancamiento de su trama en las cartografías posteriores. Surge así una ciudad baja, horizontal, con elementos arquitectónicos propios del valle central chileno: edificios civiles, conventos y monasterios, muchos de ellos identificables por la presencia de adobe y tejas.

Plano de la Villa de Santiago (1712)

Amadeo Frezier realizó el primer "plano científico" de Santiago, fechado en 1712. Mostraba la estructura básica de la ciudad, con su trazado de damero, la ocupación de su manzanero por edificios religiosos (23 instituciones eclesiásticas) y los sectores de agricultura suburbana.

Frezier explicaba que las calles estaban dispuestas siguiendo los cuatro puntos cardinales. Eran amplias, de cinco toesas (1,949 metros, según la antigua unidad de longitud francesa, o 6 pies castellanos en unidades de la época) muy bien alineadas y adecuadamente pavimentadas por pequeñas piedras. Las calles que tenían dirección este a oeste tomaban el agua de los primeros canales del río y las de norte a sur, a través de las aguas que corrían al medio de las manzanas de las casas, en sus jardines. La situación anterior fue destacada por Frezier, ya que expresaba un proceso de aprovechamiento de las aguas para abastecer los jardines. Esta situación difícil debido a la falta de lluvia se había extendido por ocho meses en la ciudad, en 1712.

Contenida por sus límites geográficos (río Mapocho y cerro Santa Lucía) y con una retícula de manzanas cuadradas cerradas, la ciudad se extendía en las mismas condiciones hacia la ribera norte del río en La Chimba, con una irregularidad de las primeras líneas de manzanas al llegar al río, tanto al norte como en el centro de la ciudad, variando su dimensión y forma. Destacaba, asimismo la precariedad de la infraestructura pública que representa Frezier, en el puente inconcluso que comunicaba La Chimba con el damero central, dibujando aproximadamente unos 75 metros de su extensión total.

Otra particularidad del plano de Frezier: incluyó las acequias, trazadas en tiempos de la fundación de Santiago. "Al fundar los españoles la ciudad de Santiago existía ya en todo el sector una amplia red de canales de regadío, que habían sido abiertos en años lejanos por los indios nativos o por los incas.

Y del río Mapocho, para regar los campos de su ribera norte, hasta Conchalí, se sacaba el famoso canal de Vitacura o de Huechuraba, que había sido construido por el curaca Vitacura" (León, 1975a: 68).

Acerca del norte del río Mapocho, Vicuña Mackenna (1902: 34) apuntó: "Llamábase aquella estensa y fértil llanura tierra de adobes, irrigada de antiguo, el llano de Santo Domingo". Posteriormente, las antiguas acequias, que se utilizaban para riego de los solares, en los siglos XVII, XVIII y XIX, fueron componentes de la estructura de la ciudad. Dieron nacimiento a calles y se convirtieron en ejes importantes.

Plano de Santiago (1793)

El plano atribuido a Manuel de Sobreviela (1793) representa a La Chimba enmarcada en un contexto geográfico determinado por la presencia del río Mapocho y los predios agrícolas, de límites irregulares, los cuales coexistían con instituciones religiosas como el Monasterio de las Carmelitas que se localizaba, hacia el oriente, en la primera manzana del eje de la Cañadilla -antiguo Camino del Inca- enfrentándose al río Mapocho.

Cabe considerar que en el borde norte de la ciudad, al igual que en el manzanero localizado entre el río y la Cañada -hacia el sur-, las edificaciones religiosas consiguieron estimular el desarrollo y poblamiento en sus alrededores, tal como se observa en el plano de Sobreviela, que en el eje de la Cañadilla dibuja predios de borde edificado semi continuo. No obstante, la localización y posesión de grandes predios por parte de monasterios fue un obstáculo para la apertura de caminos de uso público y la debida continuación de la trama.

La organización espacial del área norte del río Mapocho, según la interpretación de Sobreviela, se veía complementada por la existencia de un puente que comunicaba el norte y sur de las riberas -se desprendía de la tercera generación de tajamares dibujados como fragmentos- estableciendo una continuidad hacia la Cañadilla desde el sector central de la ciudad. De este modo, el tejido urbano pierde su composición compacta. Santiago crece en todas las direcciones, especialmente hacia los sectores suburbanos que probablemente estaban dominados por chacras y huertos.

Plano de Santiago (1831)

La representación total de la ciudad de Santiago iba más allá de sus límites coloniales y de la notoria abstracción que se había realizado en los planos del siglo XVIII de las áreas suburbanas, especialmente de La Chimba. Esta última ahora era representada como un área semiurbanizada en la periferia agrícola de Santiago, hacia el norte del río Mapocho. Su trama, dibujada en el siglo anterior con una estricta regularidad geométrica, en este periodo manifiesta la incidencia de los accidentes geográficos, tal como ocurre con el cerro Blanco y el San Cristóbal, además del río.

Este sector, con un marcado carácter agrícola, se caracterizaba por estar conformado por manzanas en cuyos vértices se localizaban los edificios religiosos más significativos (El Carmen de San Rafael, la Estampa Volada, la Recoleta Franciscana y la Recoleta Domínica).

Estos predios -que coexistían con aquellos de uso agrícola- se encontraban a orillas de los ejes norte-sur (Cañadilla y Recoleta) y oriente-poniente (Los Olivos), siendo los primeros los que daban continuidad y comunicación a ambas riberas del río Mapocho a través de los puentes.

Igualmente, ambos planos muestran la importancia de los conventos en todo el manzanero de la ciudad de Santiago, la relación entre el damero central y su extensión sobre la propiedad agrícola, así como la caja del río Mapocho con sus múltiples brazos, el paseo público de la Alameda y la infraestructura de los tajamares.

Plano de Santiago (1875)

La expansión de Santiago en el siglo XIX se vio reflejada en el plano de Ansart (1875), que recogía las ideas de transformación del intendente Benjamín Vicuña Mackenna (1872-1875), pero que mezclaba la realidad existente con las propuestas de desarrollo a futuro. Según De Ramón (1985: 205) él tuvo como objetivo "reordenar el trazado urbano en aquella parte que el remodelador llamó la ciudad propia, separada de los arrabales por el camino de circunvalación". Lo anterior se materializó a través de un Camino de Cintura destinado a delimitar los arrabales que se localizaban en los extramuros de la ciudad. Esta medida de fines del siglo XVIII procuraba ordenar el aumento de la población, producto de la migración campo-ciudad, mejorar la accesibilidad y también los servicios (Saavedra, 2000). Munizaga (2000) añade que entre 1872 y 1875 Vicuña Mackenna presentó un "Plan de Transformación de Santiago" con una orientación de planificación y modernización.

El plano de Ansart -con un levantamiento más integral y sistémico de la ciudad- ya mostraba los principales equipamientos, los edificios, los proyectos de canalización del río Mapocho, el transporte urbano (trazado del ferrocarril y tranvías), la apertura de calles, el camino de cintura y la división administrativa. De esta forma, Vicuña Mackenna dividía la ciudad en dos ámbitos: la propia y la de los extramuros o arrabales.

En el primer caso, el territorio concentraba las principales instituciones; por el contrario, en los extramuros se localizaban las órdenes religiosas, los cementerios, la casa de locos y el lazareto. El antiguo territorio de La Chimba, entonces organizado en torno a los caminos de Las Hornillas, La Cañadilla y Recoleta (en dirección norte-sur), mantenía su manzanero central en manos de instituciones religiosas, de salud y mortuorias. Ello establecía una barrera entre la ocupación del espacio público y privado del sector, que alteraba su trama y la continuidad de las calles hacia las áreas circundantes. Hacia el poniente de la Cañadilla se localizaba la población Ovalle, a orillas del río Mapocho, manteniendo la fricción de las primeras manzanas, al igual que en el periodo colonial; luego se extendía hasta el límite norte del Camino de Cintura propuesto por Vicuña Mackenna. Su estructura urbana, producto de la subdivisión de un predio agrícola, registraba un gran número considerable de manzanas rectangulares y cuadradas con distintas dimensiones que, como se observa en el plano, obstaculizaban la continuidad de la trama en los ejes norte-sur y oriente-poniente, como el caso de la macromanzana del Convento del Buen Pastor.

Finalmente, según Cataldo (1985: 9), se debe a la canalización del río Mapocho en la parte central (1888-1891), así como a la construcción de los puentes metálicos, la incorporación efectiva a la ciudad de ese vasto sector caracterizado principalmente por el barrio denominado La Chimba. En 1891 se terminó la canalización del río Mapocho, que incluyó puentes provisorios sobre éste. Dicho proceso dejó terrenos eriazos junto a las márgenes del río, los cuales fueron utilizados como vertederos. Recuperado el suelo, nació el Parque Forestal -bajo la intendencia de Enrique Cousiño-, inaugurado para el Centenario de la Independencia de Chile, en 1910. Gross (1985: 22) precisa: "el Parque Forestal correspondió a los terrenos ganados al río por la canalización del Mapocho (1891), los que fueron forestados a partir de 1894".